Una mirada escalofriante a la política del hijo único en China
El 4 de junio a las 3 am hora local, China — 36 horas después de que Feng Jianmei se vio obligada a aceptar un parto inducido por inyección– su hijo nonato fue abortado contra de su voluntad.
Feng Jianmei, una residente de la ciudad de Ankang, China le dijo a un reportero que no podía afrontar el pago de la multa de 40.000 RMB (6.336 dólares EE.UU.) por tener un segundo hijo, lo cual va en contra de la ya muy controvertida política del hijo único en China.
Como resultado de ello, a las 9:00 am del 2 de junio, fue detenida y trasladada ilegalmente por más de 20 empleados del gobierno del Departamentos de Planificación Familiar del condado de Zhenping, provincia de Shaanxi, y severamente golpeada. A las 3:00 pm de ese mismo día, le inyectaron “drogas venenosas” para inducir el parto.
Las escalofriantes fotos de la madre y su feto de siete meses de edad, -quién estaba completamente desarrollado- fueron tomadas por su hermana y más tarde publicadas en Internet. La tragedia de Feng encendió una inmediata hoguera de furia en los internautas chinos.
El subdirector de la población del condado de Zhenping y de la Oficina de Planificación Familiar, Li Youngchiu, respondió a la reacción de Internet alegando que la política de su agencia de la inducción forzada del parto, es “legítima“.
La respuesta de Li lleva a pensar que, en virtud a la obligatoria política china de planificación familiar, la trágica historia de Feng es uno de los innumerables casos.



















